En la última Comisión de Salud del Parlament de Catalunya, Comuns ha mantenido un discurso muy claro y exigente sobre las listas de espera: reconoce que el sistema está bajo presión, pero insiste en que hace falta reducción real y rápida, no solo discursos de estabilización. Sus intervenciones giraron en torno a tres grandes ejes.
Exigencia de recortar drásticamente las listas
Comuns reiteró que “no vale estabilizar listas de espera que ya son inaceptables” y pidió un corte profundo de los tiempos de espera, no solo máximos teóricos en papel. En este contexto, volvió a poner sobre la mesa su exigencia de reducir las demoras en un 50% en pruebas, primeras consultas y cirugías, como condición implícita para respaldar la hoja de ruta de la Generalitat.
En la Comisión subrayaron que, mientras el Govern anuncia objetivos como 67 días para primera visita y 50 para pruebas, en la realidad muchos pacientes siguen esperando varios meses, por lo que reclamaron que el plan de 2026 se acompañe de un calendario de evaluación trimestral público y con consecuencias si no se cumplen los plazos.
Crítica a la falta de recursos materiales y humanos
Los parlamentarios de Comuns subrayaron que los incrementos presupuestarios de 2026 son importantes, pero insuficientes si no se traducen en más camas, quirófanos, unidades de alta resolución y más plantilla estable (más médicos, enfermeras y ATS).
Denunciaron que, sin incorporar más profesionales de forma estructural, cualquier plan de choque se queda en “pintura de cara a la galería”, y que la falta de personal en Atención Primaria empuja a las urgencias y agrava las listas de espera quirúrgicas.
Énfasis en transparencia, control parlamentario y participación social
Comuns exigió que la Generalitat publique datos segmentados por hospital, especialidad y comarca, y que se haga pública la evolución real de las listas de espera, no solo medias globales.
Además, reclamaron un seguimiento parlamentario más activo, con informes periódicos a la Comisión de Salud y un espacio para que organizaciones sanitarias, sindicatos y asociaciones de pacientes puedan intervenir, porque consideran que la ciudadanía debe estar incluida en la evaluación de los resultados, no solo en el diagnóstico.
En el tono político, Comuns situó las listas de espera como un síntoma de que el modelo sanitario público está erosionado por la precariedad, la falta de inversión y la fragmentación de la capacidad asistencial, y pidió que la respuesta no sea solo económica sino estructural: más calidad, más equidad y más control democrático sobre el uso de los recursos.
En resumen, en la última Comisión de Salud Comuns se ha presentado como garante de la exigencia de resultados tangibles: no niega los esfuerzos presupuestarios, pero exige que se traduzcan en demoras más cortas, más transparencia y más recursos físicos y humanos, todo ello supervisado por el Parlament y con la participación de la ciudada